Por Constanza Meyer



Ognuno sta solo sul cuor della terra,

trafitto da un raggio di sole:

es è subito sera (1)


Salvatore Quasimodo



Estos versos del poeta siciliano Salvatore Quasimodo publicados en 1930 no pierden vigencia y hoy parecen más actuales que nunca. Nos hablan del parlêtre solo que habita este mundo y que atravesado, hendido, por un rayo de sol que es la vida, cree ilusoriamente estar en el centro de la tierra para sucumbir luego al inevitable ocaso que la propia vida acarrea. Podemos leer la herida como el momento traumático en que el parlêtre entra en el lenguaje, una hendidura que no podrá ser recubierta por ningún objeto y que lo empujará a entregarse a una manera de gozar y a construirse un marco que lo sujete en la vida. 

Esta herida, división imposible de cubrir es también única y singular para cada uno, lo que lo deja en una inevitable soledad, no compartible. Sin embargo, lo que viene a ocupar ese lugar es el síntoma, lo que un analizante trae al encuentro con el analista, la respuesta que pudo construir ante el encuentro traumático. Y el análisis ofrece precisamente el espacio para que ese parlêtre tocado, hendido, herido y atravesado por el lenguaje se encuentre con las palabras y pueda instalarse así la transferencia sostenida en el sujeto supuesto saber, como señala Lacan en el algoritmo que presenta en la “Proposición del 9 de octubre” del año 1967. 

Pero en ese mismo año Lacan escribe en diciembre otros tres textos, uno de los cuales es “La equivocación del sujeto supuesto saber” en el que deja claro que, instalada la transferencia sobre el SsS, hay algo que éste no puede y no podrá atrapar, se le escapará todo aquello que es del orden de lo real sin ley y sobre lo cual es imposible sostener una suposición de saber. La estructura misma del poema muestra dos sintagmas en una relación de conjunción y disyunción entre lo vital y lo real de la muerte. Los dos puntos dan paso a un vacío sobre el que cada parlêtre escribirá su versión en su lalengua singular, el material con el que emprenderá su recorrido analítico.

¿Cómo pensar, entonces, la transferencia hoy cuando los sujetos ponen de inmediato sobre la escena un síntoma que es en sí mismo un funcionamiento no todo descifrable? Si el SsS falla a la hora de capturar lo real, se abre, entonces, el camino para pensar que no es la transferencia la que se sostiene en el SsS, sino que éste puede constituirse a partir de la transferencia, es decir, en su vertiente ligada al amor y la creencia en el síntoma. Ya no hablamos sólo de un sujeto supuesto saber descifrar el síntoma sino de una creencia en él para que pueda ponerse en juego el goce opaco y sin sentido que en él insiste bajo la forma del Uno solo. 

En el Seminario 21 pensando en la manera en que se enlazan los redondeles en el nudo de tres donde uno de ellos hace de “medio” para mantenerlos unidos, Lacan habla de un amor real, medio a su vez entre lo imaginario y lo simbólico: “No es menos cierto que el amor es la relación de lo real con el saber. (…) es preciso que el psicoanálisis sepa que si (…) es un medio, es en el lugar del amor que se sostiene. Es con lo imaginario de lo bello que habrá de enfrentarse para franquear el camino de un reflorecimiento del amor en tanto que ‘l’(a)mur’ (…)” (2). La propuesta de Lacan incluye en “l’(a)mur” el objeto a e invita a pensar en el deseo del analista, en su lugar como objeto, así como en la función del amor de transferencia como indispensable a la hora, dice, de “tapar el agujero”. 

Quasimodo deja plasmada con el uso de los dos puntos la dificultad de hallar una solución única y unívoca. En el análisis, como afirma Lacan, se trata de suturas y empalmes que el analizante podrá ir entretejiendo entre “(…) su sinthome y lo real parásito del goce” (3) a partir de las intervenciones del analista que apuntarán a separarlo de la búsqueda de un sentido. 


NOTAS

  1. Quasimodo, S., Ed è subito sera, Mondadori, Milán, 2016. “Cada uno está solo  sobre el corazón de la tierra, traspasado por un rayo de sol: y de pronto anochece” (trad. Carlos Vitale).
  2. Lacan, J., Seminario 21, Los no incautos yerran, inédito, clase 18/12/73. 
  3. Lacan, J., El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 70.